NO LO CUENTO, LO HAGO

Hace algún tiempo fui a ver una representación teatral, concretamente la actuación de un monologuista: Goyo Giménez.

 

Inició su monologo como todos sus compañeros: hablando.

 

Cierto que se expresaba con total claridad, el público entendíamos cuanto comentaba y estábamos haciendo auténticas risas, sin embargo en un momento, cuando se disponía a relatar una situación concreta, se calló un segundo y dijo: - No lo cuento, lo hago.

 

Y empezó a representar la parodia adoptando todas las voces de los personajes, los ruidos, incluso la voz del narrador; ese fue el momento en que la representación subió de tono y todo el público comenzó a desternillarse de la risa.

 

Había conseguido no que lo entendiésemos sino que lo viviésemos.

 

Viene ésto a cuento de que de vez en cuando me paso a ver entrenamientos y veo que los entrenadores hablamos mucho con los chicos y chicas, les contamos el baloncesto que llevamos dentro.

 

Sí, y es cierto que ponemos todo nuestro empeño en que los chicos y las chicas entiendan ese baloncesto, y no desesperamos en el intento. Pero nos falta algo: NO DEMOSTRAMOS.

 

Puede ser que los jugadores/as entiendan lo que les contamos, pero ¿lo viven? Creo que debemos hablar menos y demostrar más, para los chicos y chicas es más fácil entender lo que ven que lo que se les cuenta; es por esto que propongo un ejercicio: - cuando estemos hablando con los jugadores/as paremos y no lo contemos, hagámoslo.